
La generación decapitada fue el nombre que recibió un grupo de poetas considerados los padres del movimiento modernista ecuatoriano. El porqué de ese nombre tan lúgubre se debe a que todos estos escritores, a muy temprana edad, acabaron con sus vidas suicidándose.
Esta generación nunca tuvo consciencia de formar parte de un grupo ni de ser baluartes o levantar algún movimiento. Si había algo que les unía eran las letras, la melancolía, una tristeza honda y unas ganas de irse pronto, sin que nadie les llamara.
Los hombres que conformaron la generación decapitada fueron los quiteños Humberto Fierro y Arturo Borja; y los guayaquileños Ernesto Noboa y Caamaño y Medardo Ángel Silva. Como parte de las ironías de la vida, el bautizo de la agrupación fue años después de sus muertes.
Le correspondió al escritor Raúl Andrade asignar el nombre que marcó pauta y les inmortalizó más allá de sus letras. Andrade lo hizo por medio de un ensayo, al cual llamó Retablo de una generación decapitada.
AUTORES:
MEDARDO ÁNGEL SILVA

Era originario de Guayaquil. Nació en 1898, un 8 de junio. Su vida estuvo marcada la pobreza; esta generó un sentimiento propio de rechazo y oprobio, a pesar de poseer un talento inmenso para las letras.
ERNESTO NOBOA Y CAAMAÑO

Era originario de Guayaquil. Nació en 1891 y tuvo una posición acomodada desde la cuna. Leyó de pequeño a los poetas malditos y desarrollo una poesía delicada, nunca antes vista en Ecuador.
ARTURO BORJA

Originario de Quito, nació en 1892. También tenía una posición acomodada, de ascendencia real. Fue uno de los más jóvenes en despedirse morir.
HUMBERTO FIERRO

Es originario de Quito. Nació en 1890, en el seno de una familia aristócrata ecuatoriana. Tuvo contacto con la poesía gracias a los libros de la biblioteca familiar; allí quedó prendado de las letras por el resto de su vida.
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